Mi padre: Farid Sacca Nicolás


Exactamente hace 13 años atrás falleció mi padre mientras una torrencial lluvia caía sobre el sur de Chile. Fueron tiempos difíciles que cambiaron mi vida y la de mi familia para siempre.


Farid Sacca Nicolás era un hombre esencialmente bueno, con un don especial para los números y los negocios, su vida era su trabajo y su familia, disfrutaba con las cosas sencillas como jugar solitario en sus tiempos libres, dominó con sus amigos, comer en casa y viajar de vez en cuando.

Era una persona especial, hijo de emigrantes árabes, con cara de mañoso, tierno, con un humor único, un sentido especial por los negocios, un cariño sin igual por su familia; era una persona diferente, que había que conocerlo para entenderlo; introvertido respecto a su vida privada, mucha gente no sabía de su cardiopatía ni su vida personal, pero no es que lo ocultara, sino que simplemente vivía. Me demoré mucho en aprender a entenderlo y conocerlo, de niño recuerdo que le tenía algo de susto, y es que su mirada era capaz de amedrentar a cualquiera, luego descubrí que su interior era totalmente diferente, poco a poco se convirtió en mi mejor amigo, nació su primera nieta, la única que alcanzó a conocer y entonces su cara cambió, sus facciones se tornaron alegres, el amor inundó su corazón que bombeó la sangre con anticoagulantes hacia su cerebro que no lo pudo soportar y nos dejó.


Desde ese día mi vida perdió el sentido, toda mi realidad se distorsionó, pasaron muchas situaciones que me afectaron a tal nivel que me provocaron un linfoma de hodgkings y nada fue como antes.

Vagué por mucho tiempo intentando buscar mi rumbo, tras 6 años encontré el amor y de la mano de ello nacieron mis hijos (Fiorella y Giorgio), pero la relación se desgastó y por estos días estoy viviendo nuevamente en el aire, estoy buscando tener nuevamente mi espacio, retomando lo que hace 13 años perdí y agregando los aprendizajes y cosas positivas de estos últimos años.


Después de mucho tiempo me estoy reconciliando con el pasado, estoy cerrando un ciclo muy duro que se originó con la partida de mi papá y hoy me reencuentro conmigo y con mi gente, retorno a mi esencia y vuelvo a ser yo mismo.

En estos momentos estoy en el punto de inflexión de los caminos de mi vida, pero me siento bien, me reencontré conmigo y he recapitulado mi historia.


Esta fecha me hace pensar en el significado de la vida, en que estamos aquí por un tiempo limitado que no sabemos cuánto durará, es por ello que me planteo mostrarme como realmente soy, hacer lo que me gusta, disfrutar el tiempo y entregar el cariño a quienes quiero.


Hoy me siento libre y dispuesto a enfrentar lo que la vida me depare, sin embargo, más que nunca le doy importancia a mi familia y amigos, es el apoyo de ellos lo que me hace estar tranquilo y son mis hijos los que me conducirán por mi destino.


Estos días me recuerdan más que nunca mi labor de padre y la huella que dejamos en las nuevas generaciones.


Gracias papá por lo que me enseñaste, ahora me toca a mi hacer lo propio por mis hijos.

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