El sentido de la vida


Hay días en que es necesario cuestionarse ¿cuál es el sentido de la vida?

Lo cierto es que esta simple pregunta puede tener diversidad de respuestas según el momento en que se haga, y lo cierto es que normalmente nos damos cuenta de que nuestras preocupaciones y acciones no se conllevan con la respuesta que nos gustaría dar.

El sentido de la vida va a depender de creencias, ideologías, convicciones, deseos, egos, etc….


Personalmente he enunciado que el sentido de la vida es ser feliz, pero luego me he percatado que ser feliz no significa estar siempre feliz, después de todo, la felicidad es un estado pasajero y si estuviéramos siempre felices no sentiríamos ese entusiasmo de dicha que representan los momentos felices. Es necesario por ello pasar por distintas etapas, eso que llaman “vivir la vida”, sentir cada momento con intensidad, darse cuenta que todo es pasajero y que sabemos que tendrá un final y es justamente esta incertidumbre de no saber hasta cuando tendremos vida lo que nos hace ser capaces de intentar obtener lo mejor de ella.


Es necesario por ello de vez en cuando detenerse, observar, reflexionar y con ello descubrir si nuestro actuar es lo que queremos que sea lo que vivimos o no para poder tomar la decisión de continuar por el mismo camino o cambiar nuestro rumbo.


Muchas veces nos sumergimos en el diario vivir, nos preocupamos por los estudios, el trabajo, la política, la religión, la familia o lo que sea, pero nuestra vida pasa de largo y no nos damos cuenta que estamos simplemente pasando por la vida, y es entonces cuando sin querer descubrimos la muerte, ya sea por un familiar, amigo, compañero de clases o de trabajo, vecino, una enfermedad, una catástrofe natural o quizá simplemente las noticias y nos damos cuenta que no estamos disfrutando lo que tenemos y que es tener vida y más encima conciencia (que hasta ahora son 2 cualidades bastante poco habituales en el Universo), lo que nos genera un sentido humano que es la trascendencia y que nos permite pararnos a analizar cuál ha sido el legado de nuestra vida, y es gracias a este sentido que nos debemos a nosotros mismos tomarnos unos minutos y preguntarnos


¿Qué he hecho con mi vida? ¿Estoy contento con ello?

¿Cuál será mi legado? ¿Valieron la pena los sacrificios que he hecho?

¿Qué errores cometí? ¿Estoy a tiempo de enmendarlos?

¿Ha tenido sentido mi vida? ¿He sido feliz?


Si con las respuestas estamos conformes, entonces sigamos adelante.

Si no lo estamos y todavía tenemos pulso, respiramos y nos palpita el corazón significa que aún estamos a tiempo de modificarlas

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